jueves, 6 de enero de 2011

La lluvia empezo a cesar, pense que iba a tenerla mas tiempo conmigo. Ya me estaba acostumbrando a tenerla todos los dias. Camine bastante con ella.
Al principio mis pasos no eran firmes, me preocupaba en que no se me cayera
mi paraguas, que mas tiempo pasaba, mas roto estaba.
Pensaba que la lluvia si me tocaba, mas iba a sentir el dolor. Pero llego un punto
que el paraguas no daba mas. Tome coraje y lo tire. Me empape, me caia por el camino que cada vez era mas dificil andar porque la lluvia era mas y mas fuerte. Hasta que quede tendido en el piso mirando al cielo gris. No daba mas, estaba muy cansado de caminar y de no encontrar algun refugio.
Cierro los ojos y no pienso nada, dejo que pase lo que tenga que pasar, no me importaba nada.
En un momento, dejo de sentir la lluvia en mi cara. Abro mis ojos y veo la silueta de una persona. Me levanta, y me acompaña por el camino hasta que la persona me agarra bien fuerte de mi mano y tira el paraguas. Caminamos juntos por ese horrible camino bajo la lluvia.
Y la lluvia paro...
Ahora no la quiero soltar, quiero agradecerle lo que hizo por mi y el haber dado su hombro para sacarme de mi situacion.


Pero eso es otra historia...

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